Iván Isaack, co-fundador y CEO de Nexup, explicó el rol de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) en la transformación que atraviesa el sistema de salud y el impacto de la pandemia en este cambio. Además, señaló que la digitalización es una infraestructura básica, y que se convirtió en escenario inevitable tanto por eficiencias comprobadas (trazabilidad, datos estructurados que permiten cumplir con exigencias operativas y regulatorias, mejoras en tiempos administrativos de hasta un 40%, etc) como por ahorro de costos y por demanda de los pacientes y de la regulación (con recetas electrónicas e Historia Clínica Electrónica como estándar y no como alternativa). En este contexto, el CEO de Nexup consideró “clave” a la interoperabildiad y fundamental la digitalización si se quiere avanzar en el uso de Inteligencia Artificial (IA).
Según Isaack, el impacto diario de digitalizar “es mayor del que muchos imaginan”. Y ejemplificó: “En las instituciones que trabajan con Nexup, observamos un aumento de hasta 25% en capacidad de atención, simplemente porque los profesionales dejan de hacer tareas manuales que no aportan valor clínico”. “El médico -continuó Isaack- deja de buscar una historia clínica en un archivo físico. La enfermera deja de transcribir indicaciones a mano. El administrativo deja de llamar para confirmar datos que ya están en el sistema. Eso se traduce en más turnos, menos errores y mejor experiencia para el paciente. Y para el director, se traduce en visibilidad: sabés qué pasa en tu institución en tiempo real, no una semana después”.
En esta entrevista con Salud en Línea, el CEO de Nexup profundiza en las distintas aristas de la transformación, que incluyen el cambio cultural como “uno de los desafíos más grandes”.
Salud en Línea (SenL): ¿Qué está cambiando en el sistema?
Iván Isaack: Están pasando varias cosas al mismo tiempo. Por un lado, los financiadores como prepagas y obras sociales empiezan a exigir trazabilidad digital: receta electrónica, reportes de calidad, auditorías que ya no podés resolver con una carpeta. Por otro lado, las instituciones que ya digitalizaron se están diferenciando operativamente: atienden más, facturan mejor, pierden menos información. Entonces no es que alguien decidió que “ahora hay que digitalizarse” — es que el sistema se está moviendo y el que se queda en papel se empieza a quedar afuera. Hace dos años decir esto sonaba a predicción. Hoy es operativo: si no tenés datos estructurados, no podés cumplir con lo que te piden.
SenL: ¿El modelo en papel dejó de ser sostenible? ¿Por qué?
Iván Isaack: Sí, porque escala mal. Cuando tenés 10 pacientes, una planilla funciona. Cuando tenés 100 camas, 30 profesionales y 10 obras sociales pidiendo reportes distintos, el papel te genera errores, demoras, pérdida de información y un costo administrativo enorme que nadie mide. Además, el papel no te permite tomar decisiones con datos. No sabés cuánto tardás en dar un alta, cuál es tu tasa de ocupación real, ni cuánto estás dejando de facturar por prestaciones mal registradas. El problema no es solo la ineficiencia — es que estás gestionando a ciegas.
SenL: ¿Qué de todo este cambio se debe a la pandemia?
Iván Isaack: Durante la pandemia nos tocó gestionar más de 200 camas críticas con un cliente grande. Y lo que se hizo evidente fue que la información en salud no puede depender de que alguien se acuerde, anote en un cuaderno o pase un dato por WhatsApp. Además, la persona que necesita la información no siempre está presente físicamente para leer el papel. Cuando tenés camas ocupándose y liberándose todo el día, profesionales rotando, y familias que necesitan información, o tenés un sistema que centralice todo en tiempo real o colapsás. Esa experiencia me confirmó que la digitalización en salud es infraestructura básica, no un lujo ni un proyecto de innovación .
SenL: Hablaste de gestionar en papel como “un costo administrativo enorme que nadie mide” ¿podrías profundizar en este punto?
Iván Isaack: El costo más grande es el tiempo. Las instituciones que digitalizan con nosotros reducen hasta un 40% el tiempo administrativo. Eso no es un número teórico — es tiempo de médicos, enfermeros, kinesiólogos, administrativos, que hoy están completando papeles en vez de atender. Y el segundo costo invisible es lo que no facturás: prestaciones que se hicieron pero no se registraron bien, o se registraron tarde, o se perdieron en el traspaso. En una clínica, eso puede ser una cifra importante por mes. Cuando lo ponés en números, la digitalización no es un gasto — es recuperar plata que ya estás perdiendo.
SenL: ¿Qué tipo de impacto tiene la regulación en todo este escenario?
Iván Isaack: Está empujando fuerte. La receta electrónica ya es obligatoria en varias jurisdicciones. Las auditorías de obras sociales cada vez piden más trazabilidad digital. Y a nivel sistema, hay una tendencia clara hacia la historia clínica electrónica como estándar, no como opción. Lo que pasa es que la regulación en Argentina avanza por jurisdicción y por financiador, entonces muchas instituciones todavía sienten que “pueden esperar”. Pero lo que yo veo es que las que esperan terminan digitalizándose apuradas, con menos tiempo para capacitar al equipo y adaptar procesos. Las que arrancan antes llegan mejor preparadas.
SenL: ¿Y el rol de la interoperabilidad?
Iván Isaack: Es clave y es donde el sistema argentino todavía tiene mucho por recorrer. Hoy la mayoría de las instituciones tienen sistemas aislados: un software de turnos por un lado, un sistema de facturación por otro, la historia clínica en otro. Y no se hablan entre sí. Estándares como HL7 FHIR permiten que los sistemas intercambien información de manera estructurada y segura. Eso significa que si un paciente se atiende en una clínica y después va a otra, su información puede acompañarlo. Para el sistema de salud en su conjunto, la interoperabilidad no es un tema técnico sino de calidad de atención. Si no tenés los datos del paciente cuando los necesitás, estás tomando decisiones con información incompleta.
SenL: Mucho se está hablando de la IA aplicada a la salud ¿Qué opinión te merece?
Iván Isaack: La IA puede reemplazar médicos, pero como siempre la tecnología reemplazó a los que no se actualizan y están a la vanguardia. La IA potencia la capacidad de decisión y liberar tiempo. En lo administrativo, ya está pasando: automatizar agendamiento, priorizar alertas, generar resúmenes de historia clínica. En lo clínico, va a ayudar a detectar patrones, sugerir diagnósticos diferenciales, y personalizar tratamientos. Pero el valor real para las instituciones hoy no está en el modelo de IA más avanzado — está en tener datos estructurados y procesos documentados para que la IA pueda hacer algo útil. Si seguís en papel, la IA no tiene con qué trabajar. La digitalización es la condición previa para aprovechar la inteligencia artificial. Sin datos y orden, no hay IA posible.
SenL: ¿Cómo juega el cambio cultural en este escenario?
Iván Isaack: Es el desafío más grande, honestamente. Podés tener el mejor software del mundo, pero si el equipo no lo adopta, no sirve. Lo que aprendimos en Nexup, después de trabajar con más de 500 instituciones, es que la implementación no es un tema de tecnología — es un tema de gestión del cambio. Hay que entender los flujos reales de cada institución, capacitar con paciencia, y demostrar valor rápido. Cuando un profesional ve que algo que le llevaba 20 minutos ahora le lleva 3, deja de resistirse. La clave es no imponer el sistema desde arriba, sino acompañar al equipo hasta que lo sientan como propio.
SenL: Con tu experiencia, ¿qué consejo le darías a un director de una institución médica?
Iván Isaack: Le diría que no espere a que sea urgente. La digitalización no es un proyecto que arrancás y terminás en un mes — es un proceso que lleva tiempo, capacitación y adaptación. Cuanto antes arranques, más tranquilo lo hacés y mejor resultado tenés. Lo segundo: no lo pienses como un gasto, sino como la infraestructura que tu institución necesita para seguir siendo viable en los próximos años. Y lo último es que si está usando poco o nada herramientas de IA como Chatgpt, Claude o Gemini que empiece ya y que sea un promotor para que todos los equipos comiencen a familiarizarse con esta tecnología que vino a cambiar las reglas del juego.
De aquí a cinco o diez años, Iván Isaack prevé que “la gestión en papel va a ser la excepción, no la norma”. Y vaticina: “Las instituciones van a operar con datos en tiempo real, van a tomar decisiones basadas en evidencia operativa, y van a poder ofrecer una experiencia al paciente completamente diferente. También creo que vamos a ver más consolidación: las instituciones que tengan buena infraestructura digital van a poder crecer, asociarse, y competir mejor. Y las que no, van a tener cada vez más dificultades para cumplir con regulaciones, retener profesionales y sostener su operación”. “No es catastrofismo — es lo que ya está pasando en otros sistemas de salud del mundo”, concluyó.
