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“Canadá demuestra que tener historia clínica electrónica no alcanza”

Un trabajo publicado por Canadian Medical Association Journal demostró que la digitalización -Canadá alcanzó casi el 95% de adopción de HCE- de las historias clínicas no garantizó interoperabilidad de entre los sistemas sanitarios. Así lo explicó María Isabel Íñigo Petralanda, abogada bioeticista y Coordinadora del Comité de Ética en Investigación UCA Instituto de Bioética, quien aseguró que el análisis “constituye uno de los análisis más importantes publicados recientemente sobre interoperabilidad sanitaria y gobernanza de datos clínicos”, y que su principal aporte es “desmontar una idea muy extendida en salud digital: “tener HCE es equivalente interoperabilidad”.

El escenario revela que Canadá posee altísima adopción de HCE o EHR, inversión pública sostenida, ecosistema vendor consolidado e infraestructura digital avanzada. Sin embargo; hospitales, médicos comunitarios, especialistas, repositorios y portales de pacientes “continúan intercambiando información mediante fax, cartas, repositorios parciales o conexiones limitadas”.

Según Íñigo Petralanda, los autores del trabajo publicado identifican ocho barreras estructurales: Gobernanza débil, ausencia de estándares obligatorios, incentivos mal alineados, fragmentación vendor, baja alfabetización digital, preocupaciones de privacidad, heterogeneidad documental e infraestructura insuficiente. 

“Uno de los aportes más relevantes es el desarrollo de un modelo de ´madurez interoperable´, destacó la especialista porque evalúa gobernanza, legislación, estándares, capacidad técnica portales de pacientes, analytics e intercambio hospitalario/comunitario. “El paper obliga a comprender que la interoperabilidad es un problema político, organizacional, jurídico, semántico y de gobernanza”, concluyó la abogada bioeticista.

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