En la cuarta edición del Simposio de Informática Oncológica (SIO), expertos de la región coincidieron en que la medicina de precisión ya no depende solo de la droga, sino de la capacidad de integrar y dar sentido a la información del paciente.
El Simposio de Informática Oncológica (SIO 2026), organizado por el Instituto Alexander Fleming (IAF), logró erigirse como foro de estrategia médica. Bajo una premisa clara -que el dato es hoy el activo más valioso de la medicina moderna-, profesionales de Argentina y Chile debatieron sobre cómo transformar la información fragmentada en una hoja de ruta para la cura.
La apertura del Dr. Federico Coló, director Médico del IAF, marcó el tono de la jornada: la investigación clínica moderna es impensable sin una arquitectura de datos sólida que la respalde. Sin embargo, el gran desafío planteado durante el evento es la fragmentación. Mailing Merchan, jefa de Área Funcional en el IAF, fue contundente: “El problema de salud hoy no es la falta de datos, es la imposibilidad de reconstruirlos”.
Merchan presentó el modelo de Historia Clínica Longitudinal, una propuesta que busca conectar cada laboratorio, cada imagen y cada biopsia en una secuencia cronológica única. El objetivo es pasar de datos aislados a “evidencia accionable”, permitiendo que el médico tome decisiones basadas en el recorrido total del paciente y no en una foto del momento.
Juan Descalzo, Analista de Informática en Salud del IAF, mostró cómo el IAF conecta sus diferentes sistemas (laboratorio, imágenes, farmacia y gestión) para que la información fluya sin interrupciones. Explicó la arquitectura que permite que aplicaciones de distintas capas (presentación, negocio y soporte) “hablen” entre sí y, de esta manera, garantizar que cuando un médico atiende a un paciente pueda ver datos que vienen de fuentes diversas de manera unificada. Asimismo, destacó que, gracias a estos procesos de integración, es posible realizar un seguimiento completo (trazabilidad) de cada evento médico del paciente dentro de la institución. Asimismo, resaltó que una buena infraestructura de interoperabilidad es la base necesaria para recolectar los datos precisos que luego se utilizan en los más de 100 protocolos de investigación clínica que lleva adelante el Fleming.
El simposio demostró que el futuro ya se está implementando con Inteligencia Artificial con trayectoria. En este sentido, la Dra. Julieta Caridi (Hospital Italiano de Buenos Aires -HIBA-) expuso sobre Artemisia, un caso de éxito donde la IA lleva seis años ayudando en la evaluación de densidad mamaria. Caridi hizo hincapié en que el desafío no es solo crear un algoritmo, sino lograr su implementación local. Sobre seguridad en el ciclo de vida, la Dra. Celeste Lema (HIBA) explicó la transformación del ciclo de medicación oncológica con el modelo CPOE (Computerized Physician Order Entry) que permite digitalizar todo el proceso de ordenamiento de medicación. Señaló cómo la implementación de estas herramientas digitales reduce los errores humanos en la cadena de prescripción y administración de tratamientos oncológicos complejos, y resaltó que este modelo no es solo una herramienta técnica, sino una transformación integral del flujo de trabajo clínico para lograr una atención más segura y eficiente.
La presentación de Sebastián Mauro Susterman, Analista de Informática Médica del Hospital Alemán, se centró en uno de los puntos operativos más críticos y sensibles de la atención oncológica: el Hospital de Día. Explicó cómo la informática puede resolver el complejo rompecabezas que significa asignar turnos para quimioterapia, donde se deben coordinar la disponibilidad de sillones, los tiempos de infusión de cada droga y la disponibilidad del personal de enfermería y farmacia. Además, abordó la necesidad de que los sistemas de agendamiento “entiendan” los protocolos médicos porque esto asegura que el turno asignado coincida exactamente con los tiempos que requiere el esquema específico de drogas que el paciente debe recibir. También destacó que una correcta conciliación digital evita esperas innecesarias para el paciente y previene errores en la planificación de los tratamientos, garantizando que los recursos del hospital se utilicen de manera óptima. Esto produce un impacto positivo en la experiencia del paciente y reduce la fricción administrativa al interior de la clínica u hospital.
Camila Contreras, especialista de Productos de Sistemas Expertos, centró su exposición en cómo la tecnología puede cerrar la brecha de eficiencia en entornos de alta demanda y recursos limitados. Explicó la importancia de contar con un sistema que siga el recorrido del fármaco oncológico desde que ingresa al depósito hasta que se administra al paciente; compartió las lecciones aprendidas al implementar soluciones tecnológicas en hospitales públicos, donde la infraestructura y los procesos administrativos suelen ser barreras importantes para la digitalización; destacó que el sistema es una herramienta diseñada en conjunto con los farmacéuticos para adaptarse a los flujos reales de preparación de mezclas citostáticas y control de stock; y mostró cómo la automatización de la gestión de farmacia permite optimizar la carga de trabajo y asegurar que cada dosis esté lista en el momento exacto en que el paciente la necesita en el Hospital de Día.
Julia Ismael, directora Ejecutiva en Gedyt, presentó el caso de “Gedyt Connect360” que definió como un modelo de gestión diseñado para romper la fragmentación de la atención. “El objetivo es que toda la información del paciente —desde turnos y estudios hasta su seguimiento clínico— esté conectada en un solo ecosistema digital”, explicó. Resaltó que centralizar la información en una plataforma 360 no solo beneficia al paciente, sino que permite a la institución medir resultados de calidad y mejorar los procesos de toma de decisiones basados en datos reales. Experiencia del Usuario: Hizo hincapié en que la transformación digital debe simplificar la vida del paciente. El modelo busca reducir la burocracia y los tiempos de espera, logrando una atención más humana a través de herramientas eficientes.
El “Nuevo Petróleo” debe ser refinado
La metáfora del dato como el nuevo petróleo sobrevoló todas las ponencias. No obstante, se enfatizó que el valor real surge de la explotación analítica. Como señaló Mailing Merchan, el impacto real de la informática se ve cuando los datos permiten agrupar pacientes para protocolos específicos y acelerar la investigación.
Con la participación de referentes como Gaston Valverde Lyons (IntraMed) y Eric Alexander Rosenberg (MoveSmarter Health), el evento cerró con una visión optimista pero exigente: el motor de la oncología del futuro es digital, y la integración es el único camino para una atención personalizada y eficiente.
Los pilares del evento
- Interoperabilidad: El paso de la conexión técnica a la conexión semántica (entender el dato).
- Escalabilidad: Modelos de datos que crecen con la complejidad de la investigación oncológica.
- Enfoque en el paciente: La informática al servicio de una atención más humana y precisa.
El futuro está implementándose ahora
- IA con trayectoria: Julieta Caridi (Hospital Italiano de Buenos Aires) expuso sobre Artemisia, un caso de éxito donde la inteligencia artificial lleva 6 años ayudando en la evaluación de densidad mamaria.
- Seguridad en el ciclo de vida: Desde la prescripción electrónica (CPOE) presentada por Celeste Lema, hasta la reconciliación de esquemas de quimioterapia por Sebastián Mauro Susterman, el foco estuvo en usar la informática para eliminar el error humano.
- Interoperabilidad semántica: Juan Descalzo (IAF) y Julia Ismael (Gedyt) coincidieron en que el sistema de salud debe hablar un mismo idioma técnico para que la trazabilidad del paciente sea total, desde el diagnóstico hasta el seguimiento crónico.
