Buenos Aires es una provincia populosa, donde sus 17.569.053 habitantes, según el último Censo Nacional del INDEC, representan más del 38% de la población total de la Argentina. Allí, sólo entre diciembre de 2023 y febrero de 2026 se perdieron más de 323.000 empleos formales y eso supuso una caída de la recaudación de la seguridad social de un 10% respecto a 2023, según los datos oficiales provinciales.
En diálogo con Salud en Línea, Santiago Pesci, director Provincial de Estadísticas y Salud Digital, explicó que “el crecimiento de la informalidad laboral tiene consecuencias que van mucho más allá del mercado de trabajo. En Argentina, donde una parte sustantiva del financiamiento sanitario se sostiene a través de aportes y contribuciones vinculados al empleo formal, la destrucción de puestos de trabajo registrados impacta directamente sobre la capacidad financiera de las obras sociales y, en consecuencia, sobre todo el sistema de salud”.
El funcionario señaló que ese escenario, sumado al deterioro salarial real y el alza en los costos sanitarios por encima de la inflación, se tradujo en “un sistema de seguridad social cada vez más tensionado, y que según datos del propio sector, apenas el 22% de las obras sociales nacionales logra cubrir el Programa Médico Obligatorio con sus aportes y contribuciones”.
“Este contexto coincide, además, con una fuerte retracción del financiamiento nacional en salud. En 2025, el presupuesto ejecutado por el Ministerio de Salud de la Nación registró su menor valor real desde 2017, ubicándose un 12% por debajo de 2024 y un 40% por debajo de 2023. A su vez, las transferencias nacionales a provincias y municipios se redujeron un 62%”, contó Pesci y valoró que “esto genera una situación particularmente compleja para las jurisdicciones provinciales: mientras disminuyen los recursos disponibles, aumentan las responsabilidades de gasto”.
Por caso, la estimación oficial de la Provincia de Buenos Aires sobre la pérdida acumulada de recursos producto de la paralización de obras, el recorte de programas nacionales, la caída de transferencias y la menor recaudación asociada al deterioro de la actividad económica es de $ 24,6 billones, una cifra equivalente a siete presupuestos anuales del Ministerio de Salud provincial.
“La consecuencia es una presión creciente sobre el sistema público de salud. Cuando cae el empleo formal y se debilita la seguridad social, una proporción cada vez mayor de la población depende de la capacidad de respuesta de hospitales y centros de salud públicos. Es decir, las provincias enfrentan simultáneamente una reducción de sus fuentes de financiamiento y un incremento de la demanda asistencial. Este fenómeno no sólo compromete la prestación cotidiana de servicios, sino también la posibilidad de planificar inversiones estratégicas de largo plazo”, agregó el funcionario.
Impacto en la innovación. ¿Cómo impacta esto en los procesos de transformación social? En su totalidad. No es difícil pensar que si se dificulta sostener el servicio de salud, los fondos destinados a la innovación también se ven afectados.
En términos de salud, la provincia de Buenos Aires cuenta con un Plan Quinquenal de Salud 2023-2027 centrado en que la tecnología debe estar al servicio de “fortalecer la integración del sistema, mejorar la continuidad de cuidados y garantizar un acceso más equitativo a los servicios sanitarios”. El núcleo de esta apuesta es la Historia de Salud Integrada (HSI), una solución open source basada en estándares internacionales, desarrollada junto a la Universidad Nacional del Centro (UNICEN) y ocho provincias argentinas que ya está implementada en 672 establecimientos —87 provinciales y 585 municipales—, y que cuenta con más de 5 millones de personas empadronadas: el 29% de la población bonaerense y el 56% de quienes tienen cobertura pública exclusiva. Para sumar datos oficiales, sólo en marzo de 2026 se registraron más de 772.000 consultas ambulatorias y 1,1 millones de turnos gestionados a través de la plataforma.
Para que funcione se requiere de la infraestructura robusta, segura e interoperable, y que la provincia busca satisfacer a través un Centro Provincial de Procesamiento de Datos (con nube provincial, la renovación de redes y la migración a tecnologías SD-WAN en efectores provinciales y la modernización de infraestructura crítica en ocho hospitales interzonales), una Red Bonaerense de Diagnóstico por Imágenes (que integra más de 30 hospitales provinciales), y la apuesta por crear un Ecosistema Provincial de Integrabilidad basado en X-Road, aún en etapa de desarrollo.
“Con frecuencia se presenta la innovación tecnológica como una cuestión exclusivamente vinculada a la incorporación de nuevas herramientas o plataformas. Sin embargo, no existe innovación sostenible sin capacidades institucionales y financiamiento que la respalde. La salud digital requiere inversión en infraestructura, conectividad, centros de datos, interoperabilidad, formación de recursos humanos, investigación aplicada y desarrollo tecnológico”, explicó Pesci y subrayó que, “cuando al ajuste en salud se suma una reducción cercana al 50% de la inversión nacional en ciencia y tecnología, se debilitan las condiciones estructurales necesarias para generar innovación propia y sostener procesos de transformación”.
