El VIII Congreso de Salud Adecra+Cedim 2026 planteó la necesidad urgente de transformar el modelo asistencial argentino. La inteligencia artificial, la cirugía robótica y la interoperabilidad juegan un rol fundamental para hacer sustentable un sistema presionado por el envejecimiento poblacional y la escasez de recursos.
La estructura demográfica sobre la cual se cimentaron los sistemas de salud modernos está cambiando de forma irreversible. Los avances de la ciencia médica y la mejora en la calidad de vida han consolidado una de las mayores conquistas sociales de la historia reciente: el aumento sostenido de la expectativa de vida. Sin embargo, esta victoria biológica introduce un interrogante de índole macroeconómica y operativa para las instituciones médicas: cómo sostener la infraestructura y la calidad del servicio en un entorno donde la población mayor crece a un ritmo superior al de las generaciones jóvenes.
Los indicadores presentados durante las jornadas del evento exponen con claridad el volumen del fenómeno. Hacia el año 2040, la República Argentina contará con una base de aproximadamente 10 millones de ciudadanos que superarán los 60 años de edad. Pasada esa frontera temporal, la proporción de adultos mayores superará de manera definitiva a la de la población infantil.
Esta inversión de la pirámide poblacional no representa una crisis lejana, sino un proceso en curso que exige una reingeniería inmediata de los procesos corporativos y prestacionales. El paradigma tradicional, estructurado principalmente para reaccionar ante la enfermedad aguda, debe evolucionar de forma acelerada hacia esquemas basados en la prevención, la gestión de la cronicidad, la rehabilitación y el mantenimiento de la autonomía asistida.
Estrategia. La respuesta institucional ante esta metamorfosis del mercado no reside en el incremento lineal del gasto corriente, sino en la optimización inteligente de los recursos disponibles y en la adopción de innovaciones tecnológicas con propósito. En el ámbito corporativo y prestacional, la longevidad avanzada también se traduce en la consolidación de la denominada “economía plateada” o silver economy. Lejos de representar una carga financiera pasiva, el segmento senior se posiciona hoy como un activo estratégico de alto valor. A nivel global, este grupo demográfico representa actualmente el 25,5% de la población mundial y tracciona el 40% del consumo total, con proyecciones que estiman que para 2040 controlará el 31% de la población y el 47% del consumo general.
Esta realidad financiera redefine las oportunidades de negocio para los prestadores de salud, quienes deben diseñar carteras de servicios específicas que promuevan el bienestar extendido y no solo la asistencia paliativa. El verdadero reto del sector radica en acortar la brecha entre la expectativa de vida y los años vividos con salud plena. Para lograrlo, las corporaciones médicas avanzan en la planificación de ecosistemas sanitarios que integran la atención domiciliaria de alta complejidad y esquemas de prevención personalizados, capitalizando el ahorro y el patrimonio acumulado por estas generaciones para financiar modelos de cobertura mucho más eficientes y sustentables en el tiempo.
Innovación. La digitalización avanzada y el desarrollo de herramientas disruptivas emergen como los principales vectores para garantizar la viabilidad operativa de los sanatorios y clínicas del sector privado. Dentro de la agenda del congreso, la implementación de la inteligencia artificial (IA) demostró ser un factor determinante para aliviar la carga administrativa y optimizar el flujo de atención al paciente. Proyectos enfocados en la personalización tecnológica subrayan la importancia de que las interfaces y los algoritmos actúen de manera maleable, adaptándose a las necesidades del usuario final y no a la inversa, logrando una automatización que agiliza desde la asignación de turnos hasta el seguimiento predictivo de patologías crónicas.
Por otro lado, la alta complejidad médica encuentra un hito en la expansión de la cirugía robótica dentro del territorio nacional. Casos de éxito institucional demuestran que la incorporación de estas plataformas no se reduce a la adquisición de equipamiento de vanguardia, sino al desarrollo de programas corporativos integrales que contemplen rigurosos protocolos de seguridad, capacitación continua del talento humano y una evaluación constante de los resultados clínicos. Asimismo, la transformación digital aplicada al bloque quirúrgico mediante la automatización de procesos y la interoperabilidad de los sistemas de información médica permite reducir los márgenes de error, optimizar los tiempos de quirófano y garantizar una trazabilidad absoluta de los insumos y la información del paciente, transformando la eficiencia operativa en rentabilidad y seguridad médica.
Tecnología aplicada. Jorge Pérez, cofundador de Cero.AI, abordó la implementación de IA en instituciones de salud a partir de experiencias de gestión de turnos. “Las nuevas tecnologías permiten lograr una alta contactabilidad y eficiencia en gestión, pero lo importante es que estas tecnologías se adapten al paciente, y no que el paciente se adapte a las tecnologías”, resumió.
Gustavo García Fornari, jefe del Departamento de Cirugía del Hospital Italiano de Buenos Aires, presentó el programa de cirugía robótica de rápida expansión de la institución. “Pasamos de 12 a 60 cirugías al mes en sólo 10 meses. Es decir, hoy hacemos cinco veces más cirugías robóticas al mes”, señaló. Sin embargo, remarcó que incorporar un robot quirúrgico “no es simplemente la compra de nueva tecnología, sino que requiere desarrollar y sostener una disciplina quirúrgica compleja, transversal y en permanente evolución”.
El programa contempla capacitación a cirujanos, instrumentadoras, anestesiólogos, enfermeras y técnicos; certificación Microport para los nuevos cirujanos robóticos; simulación y entrenamiento; protocolos de calidad y seguridad; y procedimientos de monitoreo y evaluación, además de presupuestos para compra y mantenimiento de robots, entre otros puntos.
Fornari destacó también los beneficios de la cirugía robótica en distintos niveles: “para el paciente, incisiones más pequeñas y menor pérdida de sangre, menor dolor posoperatorio y externaciones más rápidas; para el equipo quirúrgico, mayor precisión y control de los movimientos y una visión tridimensional ampliada del campo operatorio; y para la institución, menor ocupación de camas, mayor giro-cama y capacidad de atraer y retener profesionales especializados”.
Por su parte, Diego Landa, cofundador y CEO de Markey, presentó una experiencia desarrollada en el Hospital Universitario Austral para transformar el proceso “del pedido médico a la autorización”, mediante “workflows clínico-administrativos interoperables”. En los primeros tres meses de uso, el sistema logró 5% menos de cancelaciones —alrededor de 105 cirugías que no se cancelaron— y un 49% de cierres de gestión automatizados. Para Landa, “el valor se genera cuando la mejora alcanza al proceso completo y a sus distintos actores: paciente, profesional, institución y financiador”.
Eficiencia. La viabilidad del sistema de salud privado en la Argentina se encuentra estrechamente ligada a su capacidad para resolver tensiones estructurales de financiamiento y asignación de recursos. Según plantearon diferentes speakers en el evento, el sector prestador privado -que concentra el 51% de los establecimientos con internación en todo el territorio nacional- opera bajo una marcada fragilidad económica y patrimonial derivada de crisis macroeconómicas recurrentes y una fuerte puja distributiva.
En este escenario, la innovación no es un lujo, sino una ventaja competitiva crítica: aquellas organizaciones que adoptan de manera temprana herramientas tecnológicas disruptivas logran posicionarse con mayor solidez dentro de la cadena de valor del sector. Para consolidar un modelo que sea sustentable a largo plazo, señalaron que es imperativo integrar al cuerpo médico y a las sociedades científicas en las mesas de decisión estratégica, alineando los incentivos financieros con la adopción de nuevas tecnologías y la medición objetiva de los resultados clínicos obtenidos en los pacientes.
Casos y perspectivas. Federico Pedernera, médico especialista en Sistemas de Información para la Salud, y Andrea Perrot, directora médica del Hospital Universitario CEMIC, sede Saavedra, trasladaron el cambio demográfico a la organización concreta de las instituciones. “Tenemos que replantear a quiénes estamos atendiendo y a quiénes vamos a atender en próximos años y, por ende, cómo replantear la oferta prestacional. Es una oportunidad inmensa para que las instituciones se reestructuren”, sostuvo Pedernera.
Perrot advirtió: “No podemos gestionar un hospital de agudos como lo veníamos haciendo hasta ahora”. Frente a pacientes más longevos y con nuevas necesidades, planteó avanzar hacia hospitalizaciones domiciliarias, telemedicina y equipos médicos interdisciplinarios especializados en el adulto mayor. “Debemos pensar la salud cada vez más dirigida a domicilios”, afirmó. Pedernera agregó que el escenario abre también oportunidades para reorganizar los equipos de trabajo de manera transdisciplinaria y transgeneracional.
En suma, el cambio demográfico en marcha demostró que redefine por completo la demanda prestacional futura y obliga a las organizaciones a reestructurar sus equipos de trabajo internos y su oferta de servicios. Gestionar el talento en un entorno donde las trayectorias laborales se extienden y conviven múltiples generaciones requiere liderazgos corporativos adaptables, capaces de fomentar la seguridad psicológica y la resiliencia organizacional. Al mismo tiempo, el sector enfrenta la necesidad de instalar su problemática en la agenda pública y política del país, construyendo consensos sociales sobre el valor de la medicina privada. La inacción ante el nuevo mapa demográfico representa el mayor riesgo para las corporaciones del sector; el futuro del negocio sanitario pertenece a quienes logren anticipar hoy el diseño de un modelo de salud integrado, tecnológico y financieramente sustentable.
