La operadora brasileña de planes de salud corporativos, Alice, cerró oficialmente una ronda de inversión Serie D por USD 40 millones y proyecta alcanzar ingresos por USD 400 millones en 2027, con el uso de software e Inteligencia Artificial (IA) como claves para hacer eficiente su operación. La inyección de capital estuvo liderada por la Corporación Financiera Internacional (IFC), el brazo de inversión privada del Banco Mundial. Esta operación marca un hito financiero para la compañía y consolida su reestructuración operativa basada en la IA.
Además del IFC, la ronda contó con la incorporación de nuevos inversores institucionales de desarrollo como DEG -la institución financiera de desarrollo de Alemania-, y FinnFund -la entidad financiera de desarrollo de Finlandia-. Asimismo, la firma de capital de riesgo Next Billion Ventures se sumó al acuerdo según reportes de prensa. La Serie D también incluyó la participación de accionistas históricos como Kaszek, Canary y ThornTree Capital, transformando en acciones las notas convertibles por USD 22 millones emitidas en 2025. Por otro lado, SoftBank decidió no participar en esta ronda, vendiendo parte de su posición accionaria a Canary y abandonando su asiento en el consejo de administración de la empresa.
Desde su última gran ronda de capital, una Serie C de USD 127 millones a finales de 2021, la escala de la compañía cambió drásticamente. Al cierre de 2026, la cartera de miembros superó los 100.000 usuarios y los Ingresos Recurrentes Anualizados (ARR) alcanzaron los USD 237 millones, con una tasa de crecimiento anual cercana al 70%. El plan estratégico con estos nuevos fondos apunta directamente a consolidar su penetración en el mercado corporativo de las pequeñas y medianas empresas dentro de la región metropolitana de São Paulo, proyectando alcanzar los USD 400 millones en ingresos para 2027.
El núcleo de la tesis de crecimiento de Alice radica en la eficiencia de sus costos de salud mediante soluciones de software automatizadas y modelos avanzados. En la actualidad, el 100% del código tecnológico de la plataforma es escrito por agentes de IA bajo la supervisión de ingenieros humanos. Del mismo modo, los profesionales médicos utilizan herramientas automatizadas como un Copiloto Clínico para transcribir y estructurar los borradores de las consultas a partir de las charlas con los pacientes. Esta automatización también beneficia a los ejecutivos comerciales, quienes redujeron hasta un 90% el tiempo necesario para emitir presupuestos a nuevas empresas.
Gracias a estos despliegues, el costo operativo de atención de la healthtech disminuyó un 18%, mientras que el tiempo de espera de los usuarios cayó un 12,5%. A largo plazo, la meta de la startup es reducir sus costos administrativos al 2% de los ingresos, un porcentaje considerablemente menor al promedio general del mercado de salud tradicional, estimado entre el 7,5% y el 12%. Como próximo paso inmediato, la compañía lanzará globalmente para toda su base de usuarios la herramienta Alice AI, un asistente virtual médico dentro de la app que interactúa con los miembros teniendo pleno conocimiento de su historial clínico personalizado.

